Estudio revela que las bacterias se vuelven más resistentes a los antibióticos tras permanecer en el espacio

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Los microorganismos se vuelven más agresivos y resistentes a los antibióticos tras una permanencia prolongada en el espacio, según se desprende de un informe sobre investigaciones espaciales en Rusia.

En otoño pasado se informó que sobre la superficie de la Estación Espacial Internacional (EEI) se detectaron algunas bacterias capaces de sobrevivir en condiciones de elevada radiación en el espacio.

“Los resultados de investigaciones de sistemas ‘microorganismos-materiales de construcción’ tras la llegada de tres contenedores Biorisk-MSN al laboratorio demostraron que las bacterias y los hongos siguen viables incluso después de haber estado expuestos por 31 meses al espacio cósmico abierto”, dice el informe a disposición de Sputnik.

Agrega que las cepas sobrevivientes mostraban reforzada actividad agresiva (nucleasa) y aumento de la resistencia ante productos antimicrobianos.

En particular las cepas de las bacterias Bacillus subtilis se revelaron más resistentes ante seis de ocho productos antimicrobianos.

De este modo, se puede concluir que tras la exposición de microorganismos a condiciones hostiles típicas para el espacio cósmico abierto sobreviven las cepas más resistentes y agresivas, subraya.

El documento no excluye que los microorganismos mutados tras permanecer en el espacio podrían representar en el futuro una amenaza. Como queda demostrado que los organismos vivos son capaces de sobrevivir en el espacio abierto, hipotéticamente en un futuro lejano sería posible introducir sustancias ajenas de otros planetas a la Tierra y de la Tierra a otros planetas, advierte.

Los científicos rusos quieren elaborar medidas de protección para la Tierra con base en los experimentos realizados. Los resultados de las investigaciones no sólo representan un gran interés científico, sino también una incalculable importancia práctica para argumentar una estrategia de cuarentena planetaria a la hora de realizar los futuros vuelos interplanetarios, señala.

En enero de 2005 en la superficie del segmento ruso de la EEI se colocaron los equipos Biorisk con 68 organismos, de bacterias a vertebrales y plantas superiores. Aproximadamente cada seis meses algunos ejemplares se trasladaban a la Tierra.

El propósito del experimento era comprobar la teoría de la panspermia, que sostiene que la vida llegó a la Tierra del espacio.

Según la hipótesis, las esporas de microorganismos están dispersas en el espacio, donde se mueven por la presión de los rayos de luz. Una vez capturadas por la atracción de un planeta llegan a su superficie, muy probablemente con meteoritos y polvo espacial, y dan inicio a la vida. El informe se presentará ante el Comité de Investigaciones Espaciales.

Una nave espacial rusa no tripulada hizo una entrega de casi tres toneladas de combustible, alimentos y otras provisiones a la EEI en tiempo récord.

La nave Progress MS-09 despegó a las 3:51 de la madrugada del cosmódromo de Baikonur, arrendado por Rusia en Kazajistán, y atracó en la estación menos de cuatro horas después de su lanzamiento.

Fue la primera ocasión en que se utiliza un método tan rápido. En el pasado, las naves Progress demoraban hasta dos días en llegar a la estación.

La agencia espacial rusa Roscosmos señaló que la maniobra más rápida fue posible gracias a una nueva versión del motor de cohete Soyuz, que coloca a la nave en órbita con mayor precisión.

La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (Nasa), aseguró que la intención de este viaje veloz a la estación era probar la capacidad acelerada que podrá utilizarse en futuros lanzamientos de cargamento y tripulantes.