La disfasia es un trastorno que se manifiesta en una alteración en la expresión y compresión del lenguaje. Es decir, que las personas disfásicas tienen problemas a la hora de entender y expresar un mensaje. Te contamos en qué consiste exactamente y cómo afecta a los más pequeños.

La disfasia es un trastorno del lenguaje que se caracteriza por la dificultad para hablar, así como para comprender un discurso hablado. Las personas que padecen disfasia no son capaces de emitir un mensaje utilizando frases coherentes, e incluso pueden encontrar dificultades para expresarse con las palabras adecuadas. Es decir, pueden llegar a emplear en sus discursos palabras que no tienen sentido en el contexto en el que las emplean, o incluso tener dificultades para entender lo que otro interlocutor le está contando.

La disfasia en niños

Los niños que la padecen encuentran dificultades a la hora de aprender a hablar y asimilar los contenidos e información que les llega. Por ello, suelen ayudarse de los gestos y la mímica para poder expresar sus ideas, pensamientos y emociones.

Si ya de por sí este trastorno es muy frustrante para los pacientes adultos, en los niños, esta sensación se incrementa, pues les cuesta más trabajo de lo habitual seguir el ritmo de una conversación con su familia o amigos. Además, este trastorno puede llegar a retrasar su aprendizaje en la escuela, por lo que suele estar asociado al fracaso escolar y a problemas a la hora de aprender la lectura y la escritura.

Asimismo, la dificultad que los pequeño sufren a la hora de expresarse y entender la información que les llega puede representar un obstáculo para integrarse socialmente e, incluso, puede llevarles al aislamiento social. Este trastorno también puede llegar a desvelar patologías asociadas, como problemas emocionales, déficit de autoestima, alteraciones del carácter o alteraciones en las relaciones afectivas.

Síntomas de la disfasia

Como se ha comentado anteriormente, este trastorno presenta una serie de síntomas asociados a la compresión y expresión del lenguaje, especialmente con el uso de la gramática. Estos obstáculos se pueden representar de la siguiente forma:

  • Retraso a la hora de decir sus primeras palabras y frases.
  • Pobreza de vocabulario.
  • Problema para comunicarse con los demás, llegando incluso a evitar la interacción con otras personas.
  • Duda a la hora de utilizar pronombres personales.
  • Normalmente, estos niños solo suelen conjugar los verbos en infinitivo.
  • Dificultad para recordar y repetir frases largas.
  • Dificultad a la hora de utilizar preposiciones y conjunciones.
  • Escasa capacidad para retener y reproducir palabras que los niños han oído, así como repetición de palabras de las que no saben su significado.
  • Estos niños suelen presentar déficit de atención e hiperactividad.
  • También muestran dificultad a la hora de interpretar e identificar sonidos que no les son familiares.

Causas de la disfasia en niños

En la mayoría de los casos, es complicado determinar la causa exacta que provoca la disfasia. Sin embargo, suele estar relacionada con un daño cerebral. En los adultos, puede aparecer tras un traumatismo en el cerebro o como secuela de alguna enfermedad neurológica degenerativa. Sin embargo, si son los niños los que la padecen, las causas pueden ser:

  • Una lesión cerebral o falta de oxígeno al nacer.
  • Un posible traumatismo craneoencefálico en el momento del parto.
  • Haber padecido una enfermedad infecciosa que ha afectado al sistema nervioso central, como la meningitis o la encefalitis.

En ocasiones, estos problemas se pueden agravar o desencadenar, debido a un mal ambiente familiar o a periodos largos de hospitalización.

Tratamientos para este trastorno

A la hora de superar la disfasia, es importante comprender que el ritmo de aprendizaje de cada niño es diferente. Por ello, se deberá tener en cuenta la madurez neurológica y psicológica del pequeño. Además, los papás deben aprobar y ser partícipes del tratamiento al que va a ser sometido su hijo, que dependerá de su estado. En líneas generales, suelen llevarse a cabo ejercicios destinados a aumentar su vocabulariocomprensión verbal y estructuras gramáticales. También se suele trabajar su memoria y discriminación auditiva, con lo que el niño aprenderá a interiorizar y distinguir sonidos y palabras que no les son familiares. Incluso, se les invita a realizar prácticas buco-faciales para conseguir que pronuncie correctamente los fonemas.