La familia política de Javier Jiménez Espriú e incluso su esposa son socios de la empresa mexicana Idesa, la misma que es socia de Braskem, una filial de Odebrecht que participa en el complejo Etileno XXI, productor monopólico de polietileno en México y que ha provocado pérdidas millonarias a Pemex.

La empresa Idesa fue fundada hace más de 60 años por Pascual Gutiérrez Roldán, el ya fallecido suegro de Jiménez Espriú, quien fue propuesto como secretario de Comunicaciones y Transportes por Andrés Manuel López Obrador.

El actual director de la compañía es Patricio Gutiérrez Fernández, sobrino político de Jiménez Espriú y hermano del embajador de México en Estados Unidos, Gerónimo Gutiérrez Fernández. La esposa de Jiménez Espriú, según informó él mismo, es accionista de Idesa.

“No he sido nunca director general de Idesa, que es una empresa petroquímica mexicana que fundó mi suegro, don Pascual Gutiérrez Roldán, hace más de 60 años. La dirigió él, sus hijos y ahora lo hace el hijo de uno de ellos. No tiene ninguna relación con los temas de comunicaciones y transportes, donde yo colaboro con el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador. No hay ningún conflicto de interés y como el señor Meade lleva no sé cuántos puntos de desventaja se dedica a difamarme”, dijo Jiménez Espriú a Verificado 2018.

En las primeras horas de este miércoles, Jiménez Espriú respondió en su cuenta de Twitter.

El consorcio Braskem-Idesa se creó en 2010, con la finalidad de operar el complejo Etileno XXI ubicado en Nanchital, Veracruz. El 75% de participación corresponde a la empresa brasileña y el 25% restante a Idesa.

José Antonio Meade denunció la relación Jiménez Espriú-Odebrecht en el complejo Etileno XXI, pero no mencionó que fue él mismo quien autorizó —como presidente del Consejo de Administración de Pemex en 2011— la creación de este complejo.

Meade aclaró que “no existía ninguna obligación de presentar el contrato de suministro al Consejo, por lo que ese instrumento se había desahogado en los términos de la normativa vigente”.

Pemex vendió el etano a Etileno XXI por debajo del precio de mercado, lo que ha representado una pérdida de mil 900 millones de pesos, según detectó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en la Cuenta Pública de 2016.