Legisladores federales y locales del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y de Acción Nacional (PAN) pusieron en duda el discurso de los morenistas de “no robo, no miento y no traiciono” luego de que Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard beneficiaron, en sus respectivas gestiones al frente del Gobierno capitalino, a dos inmobiliarias (Grupo CAABSA y Grupo Copri).

López Obrador, precandidato a la Presidencia de la República por Morena, cedió terrenos a cambio de vialidades que hoy albergan condominios de lujo en Santa Fe. Mientras que Ebrard, su sucesor y hoy coordinador de Morena en la primera circunscripción electoral del país, privilegió la venta de predios con un costo menor a su valor real, con lo cual benefició a las mismas constructoras que el tabasqueño.

En tanto, Jorge Triana, diputado federal del PAN recordó que “la zona de Santa Fe se convirtió en un botín inmobiliario para López Obrador (cuando estuvo al frente de la CDMX), quien hizo trueques al margen de la ley”.

Por separado, Margarita Martinez Fisher, diputada local del PAN en la Asamblea Legislativa (ALDF), calificó de alarmante y escandaloso que se haya beneficiado a empresas privadas en Santa Fe, sin que exista algún tipo de transparencia en el proceso.

Sin embargo, el conflicto radica en que los predios cedidos por López Obrador y apoyados para su explotación inmobiliaria por Ebrard significa un modelo de gobierno que, sin pudor y escrúpulos, privilegia de manera exorbitante a entes privados, sin una consulta pública con vecinos.