Pocket Sprite se promociona como la consola portátil más pequeña del mundo, le hace honor a su publicidad ya que sus dimensiones son 55 mm de largo, 32 mm de ancho y 14 mm de alto, se trata de un llavero más.

El dispositivo tiene una forma de GameBoy en color negro y puede emular juegos de Game Boy, Game Boy Color, Sega Master System y Game Gear.

Entre las características del Pocket Sprite tiene una pantalla OLED que ofrece imágenes a 60 cuadros por segundo, una batería recargable que se carga por USB ofreciendo varias horas (sin especificar), un pequeño altavoz para reproducir la música de 8-bit y conectividad bluetooth y Wi-Fi. La empresa es muy clara desde el inicio, decidieron integrar el Wi-Fi para crear una red local que se conecte a nuestra computadora, con la posibilidad de agregar cualquier juego desde una interfaz web.

Su procesador es un ESP32 de dos núcleos a 240 MHz, mientras tiene 520 KB de memoria RAM y 128 MB de almacenamiento, podría parecer muy poco, pero los juegos de aquella época tienen un peso muy pequeño si los comparamos con cualquier juego actual.

La consola se encuentra en Crowd Supply para su financiamiento, lleva 12 mil dólares de los 20 mil necesarios como meta, teniendo 42 días restantes en el proyecto, creemos que llegará sin problema a la cifra necesaria. Existen dos presentaciones de 45 dólares, uno con la consola como se muestran en las imágenes y la otra es la edición hacker, donde vendrán las piezas separadas y nosotros tendremos que armarla. Las primeras órdenes se planean para ser enviadas el 15 de abril de 2018.

La idea de la consola nació en 2016, cuando el hacker Jeroen Domburg (Sprite_TM) construyó la pequeña consola en el Hackday SuperConference 2016, pero tuvo que pasar un año para que pudiera colaborar con el fabricante Steve K. para crear Pocket Sprite.