LOS DERECHOS HUMANOS Y SU CONCEPCIÓN HORIZONTAL

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11 de agosto 2017. La concepción horizontal de los derechos humanos adquiere gran importancia cuando se aborda el problema de sus límites.

Existe generalmente una postura acerca de los límites a los derechos humanos en la que se arguye con frecuencia que éstos en han de ser pocos. Se ha llegado a afirmar incluso –lo que resulta sorprendente– que estos no existen.

Generalmente se parte de un concepto en el que se entiende a los derechos humanos como una relación entre gobierno y gobernados.

Se asume que la creación de los derechos humanos son triunfos que se han logrado, incluso arrebatado, al poder del Estado, y que por ende, el establecimiento o reconocimiento de límites implica dar marcha atrás a conquistas históricas.

Esta última postura tiene razón. Sin embargo, debe complementarse.

La teoría horizontal de los derechos humanos, no establece como premisa mayor que éstos deban entenderse como una relación de exigencia, de lucha por la libertad entre gobiernos y gobernados, más bien, sostiene que la exigencia de su respeto y, por ende, la necesidad de su observancia corresponde a todos los integrantes de la sociedad.

Y cuando aludimos a todos los integrantes, nos referimos, a las autoridades, pero también, a las personas físicas así como a las personas morales de derecho privado.

¿Acaso no existen, por ejemplo, conductas en que ciertas empresas (nacionales o trasnacionales) pueden llegar a vulnerar (y en efecto lo hacen) derechos humanos como al medio ambiente, el libre desarrollo de la personalidad, o la dignidad de los trabajadores? Evidentemente sí.

La teoría horizontal reconoce que el respeto a los derechos humanos ha de exigirse a todos. Justo ahí su denominación.

Los derechos humanos son principios fundamentales que desde la cúspide del sistema jurídico descienden y permean a todas las áreas del derecho, incluidas aquellas que regulan las relaciones entre particulares.

Inútil sería sólo pronunciar elocuentes discursos sobre la necesidad de que las autoridades respeten los derechos humanos, cuando a la vuelta de la esquina tuviéramos uno o miles de casos en que los derechos de las personas estuvieran siendo vulnerados por actos de otras más.

En ese sentido, debemos repensar, complementar, el concepto de derechos humanos.

Es aceptado que los derechos humanos protegen a todos. La reflexión se plantea entonces en el otro extremo: ¿a quién hemos de exigir su respeto? ¿Sólo a las autoridades?

Por ello, cuando abordamos a los derechos humanos desde la concepción horizontal, advertimos que, en efecto, es importante reconocer las conquistas históricas que en el contexto tradicional se les otorga como victorias frente a poder del Estado, pero, por otra parte, debemos reconocer que existen actos de particulares que violan estos derechos.

En ese sentido, los límites no deben estudiarse sólo a partir de esa lucha histórica para adquirir libertades fundamentales, sino también, a partir de una adicional: reconocer que existen actos de particulares que constituyen violaciones a derechos humanos.

Y lo más interesante: que nuestros actos, pueden afectar los derechos humanos de los demás.

Por ende, la teoría horizontal no cuestiona ni se confronta con los planteamientos originarios de las teorías de derechos humanos, más bien, las complementa, y en el tema de los límites nos recuerda que no estamos solos, que convivimos en sociedad.

No se comprenden, entonces, los límites, únicamente como restricciones previstas en los textos constitucionales, sino, a partir de un postulado fundamental: todos estamos obligados a respetar los derechos humanos de los demás.

Y para recordar cuáles son éstos, pensemos en nuestros propios derechos humanos, y para determinar cómo hemos de respetarlos, preguntémonos en qué grado deseamos que “los demás” los respeten, porque nosotros, en algún momento, formamos parte de ese universo al que alguien denomina como: “los demás”.

Eduardo Lima Gómez

Vicepresidente de la Asociación Zafiro Pro Derechos Humanos, A.C.